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domingo, 13 de noviembre de 2016

EL MUERTO SOL ALUMBRA DE MEMORIA por Marco Antonio Montes de Oca

[Biografía de Marco Antonio Montes de Oca aquí.]

Estimado Allende:
Contigo se fue la pólvora amarilla de la resurrección
Y Sísifo recoge su meteoro obstinado
Y desde no sé donde sube al suelo
Aturdido por un doble tableteo de dientes y metralla
Mientras el sol alumbra sólo de memoria
¿Cómo pudieron tus custodios volverse buitres
Antes de que acabara el vuelo?
¡Cómo no se partió la tierra con un mismo rayo
Con una misma culebra de relámpagos atados
Ondulando sobre los Andes hasta la Sierra Madre!
En senos perfectos pero vacíos
En cántaros de carne pura
El agua se hiela o se evapora
Y ya no es posible lavar tu sangre
Ni bautizar al crimen.

Los generales alzan la viscosa copa
En medio de la plaza:
Engominados lagartos con quijadas de micrófono
Fetos de sesenta años
Títeres de botas afiladas
Tan negras y brillantes
Como si fueran obsidiana:
Los oigo hablar y me asesina la tristeza
De que sobra una mano para contar el infinito.

No somos nada 
Somos preguntas que hacen más preguntas
Pero yo sé que tu cuerpo
Es hoy un cuerpo a cuerpo con la transparencia:
Concédeme la fuerza que irradia un puercoespín de reflejos
Dame la parsimonia de un laurel laureado por la lluvia
Y déjame la esperanza mientras subo por mi cuerda de agua
Y veo cómo lame la cascada a sus tripulaciones pasmadas

Allende tú lo sabes:
Hay un lenguaje medido para encarcelar la desmesura
El amor es ciega lanzadera
Y así como se va
También regresa:
La carne se enrarece y ya es el alba
El alba se encarna y ya es nosotros.

Yo sé lo que digo
Yo sé lo que canto:
La piedra fluye y el escultor se petrifica
No tarda en cumplir años
El mismo eterno toque de campana
Ni tarda la gota de miel
En romper su hilo adormilado:
Tarde o temprano y con los puños llenos de silencio
El pueblo saldrá a regresar contigo.



"La Vida Allende la Muerte" de Roberto Matta

miércoles, 21 de septiembre de 2016

O EL POEMA CONTINUO (fragmento) por Herberto Helder

[Ya colgué una breve biografía de Helder aquí pero quiero incluir este artículo/obituario de El País ya que murió el año pasado:

Muere Herberto Helder, ‘el poeta oculto’

Javier Martín
El País, 25/03/2015

Está considerado el mayor poeta portugués de la segunda mitad del siglo XX

Sin ruido, como su vida, este martes falleció el mayor poeta portugués de la segunda mitad del siglo XX. Herberto Helder Luís Bernardes de Oliveira había nacido el 23 de noviembre de 1930 en Funchal (Madeira) y murió en Cascais, alejado de cualquier ruido. Durante toda su vida rechazó premios, entrevistas, fotos y hasta la difusión de sus libros de poemas, de solo una edición.

Su obra, rigurosa, dura y original se extiende durante más de medio siglo. Comenzó en 1958 con O Amor em visita y terminó el pasado junio con A morte sem mestre (La muerte sin maestro), un libro con la portada escrita de su propia mano y reproduciendo un papel rugoso -el mismo con el que él forraba los libros de su biblioteca-. El poemario final incluía un CD con versos declamados por el propio autor. Como en casos anteriores por exigencia del poeta, solo hubo una edición, de unos 5.000 ejemplares. La edad no le restó afán creativo, pues un año antes había publicado Servidores, su obra más autobiográfica, en donde el poeta misántropo da a concoer detalles de su infancia en Madeira, un recordatorio donde la muerte está siempre en la sombra del fiero poeta, antes espantado de la vida y ahora de la muerte. Servidores y Muerte sin maestro rompieron su hábito de publicar poemas cada seis años. Su obra anterior fue en 2008, A faça nao corta o fogo (La navaja no corta el fuego) que, a sus 78 años, significó un revulsivo a la poesía portuguesa de este nuevo siglo... En España, tanto Hiperion como Pages, principalmente, ha difundido su contundente obra.

Pese a comenzar Derecho y Filología en Coimbra, ninguna de las dos carreras terminó; pero en su vida profesional no hubo trabajo que no conociera: cajero de banco, publicista farmacéutico, meteorologista, bibliotecario ambulante, corresponsal de guerra. La dictadura de Salazar no tuvo mucha piedad con él, pues le condenó por participar en la publicación de un libro del Marqués de Sade, le despidió de la radiotelevisión pública y le censuró Apresentaçao do rosto.

En Lisboa, en los años 50, frecuentó el grupo del Café Gelo con ilustres de la época como Mário Cesariny, Luiz Pacheco, António José Forte, João Vieira o Hélder Macedo. En ese ambiente, en 1958, publicó su primer libro, O Amor em Visita.


Hacía muchos años que Helder había renunciado a la exposición pública, ya fueran entrevistas o premios. En 1994 rechazó el galardón más importante, el Premio Fernando Pessoa. “No digan nada a nadie y dén el premio a otro”, aconsejó al jurado. Él quería seguir siendo el “poeta oculto” y escribir en una lengua “al mismo tiempo plana y plena”.

Herberto Helder, uno de los grandes 
experimentadores de la poesía portuguesa.
]


Las mujeres tienen un sombreado rosal
frío esparcido en el vientre.
Un caliente rosal a veces, una planta
de tiniebla.
Sube desde los pies y atraviesa
la carne quebrada.
Nace de los pies, o de la vulva, o del ano -
y se mezcla con las aguas,
con el sueño de la cabeza.
Las mujeres piensan como un impensado rosal
que piensa rosas.
Piensan de espina en espina,
paran de nudo en nudo.
Las mujeres echan hojas, reciben
un orvallo inocente.
Después su boca se abre.
Verano, otoño, la ola dolorosa y ardiente
de las semanas,
pasan por encima. Las mujeres cantan
en su alegría terrena.

¿Qué cantan verdadero?
Cantan.
Son cerradas y dulces, cambian
de color, anuncian la felicidad en medio de la noche,
de los días rutilantes, la gracia.
Con lágrimas, sangre, antiguas sutilezas
y una suavidad amarga -
las mujeres vuelven impura y magnífica
nuestra límpida, estéril
vida masculina.
Porque las mujeres no piensan: abren
rosas tenebrosas,
inundan la inteligencia del poema con su sangre menstrual.
Son altos esos rosales de mujeres,
inclinadas como campanas, como violines, dentro
del sonido.
Dentro de su savia de ceniza brillante.

El pan de avena, las manzanas en el cesto,
el vino frío,
o la candela sobre el silencio.
O mi tarea sobre el tiempo.
O mi espíritu sobre Dios.
Digo: mi vida es para las mujeres vacías,
las mujeres de los campos, los seres
fundamentales
que cantan de casualidad a los siniestros
muros de Dios.
Las mujeres de oficio cantante que a Dios muestran
la boca y el ano
y la mano roja bordada sobre el sexo.

Espero que el amor arrobe mi melancolía.
Y que las flores sazonadas revienten y se pudran
dulcemente en el aire.
Y que la suavidad y la locura se detengan en mí,
y luego el mundo tenga ciudades antiguas
que hagan arder en la tiniebla su inocencia lenta
y sangrienta.
Espero sacar de mí el más veloz
apasionamiento y la inteligencia más pura.
- Porque las mujeres pensarán hojas y hojas
en el campo.
Pensarán en la vida mojada,
en el día brillante lleno de rayos.

Veo que la muerte se inspira en la carne
que la luz martillea levemente.
En esas mujeres inclinadas sobre la frescura
vehemente de la ilusión,
en ellas -envueltas por su rosal de brasas-
veo a los meses que respiran.
A los meses fuertes y pacientes.
Veo a los meses absorbidos por los meses más jóvenes.
Veo a mi pensamiento muriendo en la escarpada
tiniebla de las mujeres.

Y digo: ellas cantan mi vida.
Esas mujeres estranguladas por una belleza
incomparable.
Cantan la alegría de todo, mi
alegría
por dentro del gran dolor masculino.
Esas mujeres hacen feliz y extensa
la muerte de la tierra.
Ellas cantan la eternidad.
Cantan la sangre de una tierra exaltada.


Mujer y rosas de Marc Chagall

jueves, 8 de mayo de 2014

COMUNICACIÓN ACADÉMICA por Herberto Hélder

[Herberto Hélder de Oliveira (n. en Funchal, Madeira, Portugal, 23 de noviembre de 1930). Escritor portugués.

Frecuentó la Facultad de Letras de Lisboa, habiendo trabajado en Lisboa como periodista, bibliotecario, traductor y presentador de programas de radio.

Es uno de los poetas más originales en lengua portuguesa. Es una figura algo misteriosa porque se abstiene de dar entrevistas y recibir premios. En 1994 recibió el Premio Pessoa, que rechazó.

Su producción escrita comenzó por situarse en el ámbito de un pos-surrealismo y en la década de 1960 acompañó el movimiento del concretismo. Escribió Os passos em Volta, Photomaton e Vox y Poesia Toda. Este último título es una antología personal de sus libros de poesía que ha sido depurada a lo largo de los años. En cada edición esta antología se vuelve más reducida.

Su lenguaje poético tiene que ver con la alquimia.

(Extraído de Wikipedia)]

Helberto Hélder, alquimista de la lengua portuguesa


Gato durmiendo debajo de un pimentero: gato amarillo hojas verdísimas pimientos rojos: sueño redondo: sombras pequeñas de pimientos rojos en el sueño del gato: hojas sombrías dentro del amarillo: pimientos durmiendo en un gato rojo: verdes redondos en el sueño del pimentero: el amarillo: de la cabeza del gato nacen pimientos verdísimos de sueño: sueño rojo: sombras amarillas en el gato redondo de sueño verdísimo debajo de un pimentero amarillo: la sombra del gato dando hojas redondas soñando amarillo sobre los pimientos: agua: sequedad sombría del gato rojo: el sueño del agua duerme en el pimentero: la sombra de la cal de las paredes secas duerme en el gato de agua amarilla: la cal da pimientos que sueñan en las hojas del gato: el sueño de la cal da sombras redondas en el gato envuelto en el rojo: el agua es una sombra el gato es una hoja el sueño es un pimentero: la cal es lo verdísimo del sueño seco dando sombra en el amarillo: pimentero redondo: pimientos de cal envueltos en el sueño del silencio amarillo: el silencio da gatos que sueñan pimientos que dan sueño en la cal que da sombra en las hojas que dan agua en la sequedad del tiempo rojo: el tiempo se envuelve debajo de la cabeza del pimentero que se envuelve en el gato de cal del sueño amarillo: el sueño de dentro de los pimientos debajo del redondo verdísimo envuelto en el sueño: y duerme el pimentero con las sombras del gato redondo envolviéndose en las hojas: silencio de sueño sueño de tiempo: todo amarillo: noche del pimentero sueño de la cal hojas del gato sueño de las sombras del verdísimo rojo: sequedad de la noche: noche del gato en la noche de la cal con la noche de las hojas dentro de la noche del verdísimo debajo de la noche del sueño delante de la noche del pimentero después la noche del agua conforme la noche debajo con la noche envuelta contra la noche del amarillo desde la noche de las sombras consonante la noche redonda para la noche de dentro durante la noche del rojo detrás de la noche de los tiempos debajo de la noche sin a la frente del con de la noche conforme la noche conforme: la noche de los tiempos: un gato de dentro desapareciendo en un pimentero: pimentero desapareciendo: la cal muriendo en el sueño de las hojas pequeñas: el silencio de todo en el mundo entero:
y ceteramente suyo entero:

herberto helder :

en enero:

mil novecientos sesenta y tres

De La máquina lírica (1963)

Ilustración de Carlos Ferreiro para 
el libro Cobra de Herberto Helder