domingo, 19 de abril de 2026

EL GRAN APAGÓN

Aquel día
La megafonía de las fábricas de armas no reprodujo valses radiactivos
Ni el Papa pudo mudarse de ropa interior
Ni el Ku Klux Klan gestionó afiliaciones telemáticas
Ni el terror generalizado aceptó pagos con tarjeta
Ni la CIA suministró energía renovable a las operaciones de cambio de régimen
Ni la TV emitió en directo la muerte del pensamiento crítico
Ni los gurús electrocutaron golondrinas 
Ni los marines desembarcaron en los burdeles de los puertos del Pacífico
Ni la OTAN cortocircuitó los conciertos de la Filarmónica de Belgrado con su guerra 
electrónica
Ni los supermercados ofertaron munición de guerra a los asesinos en serie
Ni los ascensores subieron al culmen de la locura colectiva
Ni los brokers apostaron huesos de niño al 13 negro
Ni los pájaros de alambre de espino sobrevolaron los patios de recreo de las escuelas
Y los zombis del apocalipsis nuclear perdieron el tranvía
Al centro del desastre

En cambio 
Los trigales susurraron consignas subversivas
El pájaro que anuncia la primavera dio en la diana del poniente 
Los monos de los trópicos treparon por los andamios de la Torre Eiffel
Los mercaderes de camellos atascaron la Quinta Avenida
Y los bustos de Karl Marx vieron crecer sus barbas
Desmesuradamente