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sábado, 31 de octubre de 2015

"CÉSAR MORO O LA SUBLIMACIÓN DE LO FORTUITO" EN LAS DELICIAS SURREALISTAS

El Piojo Eléctrico se complace en invitaros en la librería La Delicia de Leer a una disertación sobre uno de los más injustamente olvidados poetas surrealistas latinoamericanos: el peruano César Moro (1903-1956). Sea por lo radical de su propuesta poética, a saber, la práctica de la más genuina escritura automática, o sea por haber escrito la mayor parte de su obra en una lengua extranjera, el francés, sus libros fueron ninguneados por las grandes editoriales (el propio padre del surrealismo en América Latina, Aldo Pellegrini, se quejaba amargamente de cómo uno de los libros más bellos de Moro, La tortuga ecuestre, su único poemario en español, no encontró editor durante largos años). Pero nada de ello minó el espíritu inquieto de Alfredo Quípez Asín, tal era su verdadero nombre, que siguió involucrado en la difusión del surrealismo, desde sus primeros contactos con el grupo parisino encabezado por Breton en los años 20 del siglo pasado, pasando por su colaboración con en diversas revistas del surrealistas como DYN o El hijo pródigo, hasta la organización de la Cuarta Exposición Internacional Surrealista junto con Breton en México en los años 40. Murió prematuramente víctima de una leucemia en 1956 en Lima, con la falta de atención de crítica y público que desgraciadamente le había acompañado durante toda su vida. Hoy día es considerado uno de los más importantes poetas de Perú y es reivindicado incluso por el establishment literario del país andino, no en vano Moro había sido profesor de francés de Vargas Llosa en el Colegio Militar Leoncio Prado de la ciudad peruana de Callao.

El Piojo Eléctrico os invita a disfrutar de este fantástico poeta el jueves 12 de noviembre a las 20.30 en la librería La Delicia de Leer en C/ Juan Agapito y Revilla, 10.



VISIÓN DE PIANOS APOLILLADOS CAYENDO EN RUINAS
por César Moro


El incesto representado por un señor de levita
Recibe las felicitaciones del viento caliente del incesto 
Una rosa fatigada soporta un cadáver de pájaro
Pájaro de plomo dónde tienes el cesto del canto
Y las provisiones para tu cría de serpientes de reloj
Cuando acabes de estar muerto serás una brújula borracha
Un cabestro sobre el lecho esperando un caballero moribundo de las islas del 
Pacífico que navega en una tortuga musical divina y cretina
Serás un mausoleo a las víctimas de la peste o un equilibrio pasajero entre dos trenes que chocan
Mientras la plaza se llena de humo y de paja y llueve algodón arroz agua cebolla y vestigios de alta arqueología
Una sartén dorada con un retrato de mi madre
Un banco de césped con tres estatuas de carbón
Ocho cuartillas de papel manuscritas en alemán
Algunos días de la semana en cartón con la nariz azul 
Pelos de barba de diferentes presidentes de la república del Perú clavándose  como flechas de piedra en la calzada y produciendo un patriotismo violento en los enfermos de la vejiga 
Serás un volcán minúsculo más bello que tres perros sedientos haciéndose  reverencias y recomendaciones sobre la manera de hacer crecer el trigo en pianos fuera de uso

domingo, 14 de septiembre de 2008

CARTA DE AMOR por César Moro

[Seudónimo de Alfredo Quíspez Asín, poeta y pintor peruano nacido en Lima en 1903. En 1925 viajó a París donde se adhirió al movimiento de André Breton, participando activamente en la publicación Surréalisme au Service de la Révolution. Su actitud vanguardista, tanto en el arte como en la literatura, lo convirtió en uno de los voceros más relevantes del surrealismo hispanoamericano. Regresó a Lima en 1933 y cuatro años más tarde se radicó en México donde vivió la etapa más productiva de su carrera. Con Emilio A. Westphalen editó la revista literaria El uso de la palabra. En 1944, se apartó públicamente del surrealismo ortodoxo y volvió a Lima en 1948, haciendo amistad con el francés André Coyné, quien se convirtió en su albacea, publicando sus obras después de la muerte del poeta ocurrida en 1956. Entre sus libros se destacan «Le château de grisou» 1943, «Lettre d'amour» 1944, «Trafalgar Square» 1954, «Amour á mort» 1957, «La tortuga ecuestre» y «Los anteojos de azufre» en 1958.

(Extraído de A media voz)]


Pienso en las holoturias angustiosas que a menudo nos circundaban al acercarse el alba
cuando tus pies más cálidos que nidos
ardían en la noche
con una luz azul y centelleante

Pienso en tu cuerpo que hacía del lecho el cielo y las montañas supremas
de la única realidad
con sus valles y sus sombras
con la humedad y los mármoles y el agua negra reflejando todas las estrellas
en cada ojo

¿No era tu sonrisa el bosque retumbante de mi infancia no eras tú el manantial
la piedra desde hace siglos escogida para recostar mi cabeza?
Pienso tu rostro
inmóvil brasa de donde parten la vía láctea
y ese pesar inmenso que me vuelve más loco que una lámpara bellísima balanceada sobre el mar

Intratable cuando te recuerdo la voz humana me es odiosa
siempre el rumor vegetal de tus palabras me aísla en la noche total
donde brillas con negrura más negra que la noche
Toda idea de lo negro es débil para expresar la vasta ululación de lo negro sobre negro resplandeciendo ardientemente

No olvidaré nunca
Pero quién habla de olvido
en la prisión en que tu ausencia me deja
en la soledad en que este poema me abandona
en el destierro en que cada hora me encuentra

No despertaré más
No resistiré ya el asalto de las inmensas olas
que vienen del paisaje dichoso que tú habitas
Afuera bajo el frío nocturno me paseo
sobre aquella tabla tan alto colocada y de donde se cae de golpe

Yerto bajo el terror de sueños sucesivos agitado en el viento
de años de ensueño
advertido de lo que termina por encontrarse muerto
en el umbral de castillos abandonados
en el lugar y a la hora convenidos pero inhallables
en las llanuras fértiles del paroxismo
y del objetivo único
pongo toda mi destreza en deletrear
aquel nombre adorado
siguiendo sus transformaciones alucinantes
Así una espada atraviesa de parte a parte una bestia
o bien una paloma cae ensangrentada a mis pies
convertidos en roca de coral soporte de despojos
de aves carnívoras

Un grito repetido en cada teatro vacío a la hora del inefable espectáculo
indescriptible
Un hilo de agua que danza ante el telón de terciopelo rojo
frente a las llamas de las candilejas
Desaparecidos los bancos de la platea
acumulo tesoros de madera muerta y de hojas vivaces de plata corrosiva
No se contenta ya con aplaudir se aúlla
mil familias momificadas vuelven innoble el paso de una ardilla

Decoración amada donde veía equilibrarse una lluvia fina
En rápida carrera hacia el armiño
de una pelliza abandonada en el calor de un fuego de alba
que intentaba hacer llegar al rey sus quejas
así de par en par abro la ventana sobre las nubes vacías
reclamando a las tinieblas que inunden mi rostro
que borren la tinta indeleble
el horror del sueño
a través de patios abandonados a las pálidas vegetaciones maniáticas

En vano pido la sed al fuego
en vano hiero las murallas
a lo lejos caen los telones precarios del olvido
exhaustos
ante el paisaje que retuerce la tempestad


México, diciembre de 1942.
Traducción del francés de Emilio Adolfo Westphalen.



"Oiseau" por César Moro