viernes, 29 de junio de 2018

AVISTAMIENTOS DE AVUTARDAS (XXXVIII)




El gobierno central, con la intención de quitar hierro a su conflicto con la comarca separatista de la avutarda y como gesto de buena voluntad, ha promovido, a través de su ilustre Academia de la Lengua, un concurso poético. La idea es dar un sustancioso premio al poeta novel que escriba el mejor poema sobre avutardas.

Desde hace días en una buhardilla del distrito más destartalado de la gran ciudad un joven vate ha estado intentando componer los más impresionantes versos que se hayan escrito sobre el legendario plumífero. El casero, las deudas y el hambre le hostigan. Primero se decantó por las formas clásicas. ¿Por qué no un soneto, de marmórea solemnidad, capaz de conmover a los carcamales más inmovilistas de la Academia? Durante un tiempo fue su primera opción pero después pensó que complacer servilmente a las momias del academicismo era cosa sencilla y a buen seguro lo habría pensado más de un concursante. Luego decidió dejarse el corazón en la composición y escribir el más encendido poema romántico. Sin embargo, al poco tiempo lo desestimó al pensar que los momificados académicos con sus fibras sensibles apergaminadas por el exceso de formol intelectualista serían incapaces de percibir el pathos de la composición.

Por eliminación quedaba la opción de hacer poesía experimental pero ¿no haría saltar las costuras de esas momias de la erudición que compondrían el jurado? Quizá, pero al menos el poema no pasaría desapercibido. Es mejor que hablen mal de uno a que lo sepulten bajo espesas capas de silencio e indiferencia. Así, nuestro poeta decidió tirarse a la piscina y realizar  el poema más radical jamás escrito. Para ello rechazaría el lenguaje convencional e inventaría un lenguaje propio, desconocido hasta la fecha, fresco… ¡Recién nacido de un huevo de avutarda! Bien es verdad que eso ya lo hizo Hugo Ball con su “Karawane” el siglo pasado pero, debido a la acción antiséptica para con lo novedoso de la Academia, el público lector lo desconocía. La idea le llevó de inmediato a escribir una primera línea, inspirada en los sonidos de una avutarda recién salida del cascarón al contemplar con ojos nuevos nuestro viejo mundo:

“EUK RAOSE KELARA TIRKUK”

De esta guisa, en mayúsculas, con la oclusiva letra K por doquier y sin puntuación alguna, los fósiles del academicismo alucinarían. Y prosiguió de la siguiente manera:

“JAKLARE WERKARO ARXINOGU
FOWAT YILOGU IKRU KOROJEKAK
ZERULOKIS IRAWERKAO ÑUJORIKUA
ULURAKU OJUP WERULOJ URASURUK
PIRAÑAJU CHEBIÑATU KIJIKARU
..."

Y así sucesivamente hasta el contundente verso final ocupado por una sola palabra tan larga como impronunciable:

"KARKARRUKUTLURASURUWEJIÑADUTOMIXUJEPOSWE"

Ni que decir tiene que nuestro poeta no ganó el premio de la Academia, que fue a parar a un jubilado de banca que escribió una plegaria en versos alejandrinos a la Virgen María para que salvara al plumífero de la extinción,  frenara el calentamiento global y la pertinaz sequía y castigara a los impíos sátrapas orientales; pero el radical poema de nuestro hombre causó un revuelo inusitado. Para empezar los miembros de la Academia de la Lengua pusieron el grito en el cielo por su falta de puntuación y llamaron desde diarios conservadores a la ciudadanía para que se manifestara en las calles y así presionar a la judicatura y que ésta considerara y castigara con severidad el delito de "atentado contra la ortografía". Por otra parte, desde altas instancias del estado se abrió una investigación ya que, según el principal diario liberal, azote de conspiranoicos, el poema estaba escrito en un lenguaje cifrado desarrollado por la secta de los avutardianos con el cual se pedía la excarcelación de los políticos separatistas de la comarca de la avutarda presos en las cárceles del estado central y a los que se tildaba de (¡Qué desfachatez! ¡En una democracia consolidada como la nuestra!) “presos políticos”. Por su parte, los ecologistas empezaron a recaudar fondos para sufragar una campaña de destrucción de todos los ejemplares impresos del poema ya que al no hacer mención expresa del calentamiento global y de la pertinaz sequía el poeta incurría en el delito de "negacionismo". Finalmente, un experto, que apareció en horario de máxima audiencia en un popular programa de fenómenos paranornales junto a dos siameses travestis abducidos por extraterrestres,  sugirió que el autor del poema podría además estar usando un lenguaje en clave para alentar una invasión rusa del país. 

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