domingo, 28 de abril de 2013

ÚNICO POEMA DEL MAR por Manolo Cuadra

[Manolo Cuadra (Nicaragua, 1907-1957) Poeta nicaragüense e izquierdista nacido en Masaya. Publicó sus primeros poemas en la prestigiosa revista La Noticia Ilustrada y desde muy joven su ilusión era viajar a Nueva York, dónde estaba su hermano Luciano. En 1950 al fin pudo conseguirlo, pero no pudo adaptarse ni al sistema, ni al modo de vida y volvió a Nicaragua decepcionado. Sus libros de poemas más importantes son, Tres amores (1955) y Antología (1963), editado póstumamente. Perteneció al movimiento de vanguardia nicaragüense, único en Centroamérica, como tendencia grupal que planteó un programa estético, filosófico y político. Su propósito era subvertir el provincianismo y romper con el pasado inmediato: el rubendarianismo trasnochado; y crear una poesía nueva, nacional y universal. En 1957, recién regresado de Suiza en donde su enfermedad le frustró un viaje a Pekín para asistir al congreso mundial de partidarios de la paz, vivió sus últimos días de vida y de exilio forzado en Costa Rica, y murió en Managua el 15 de noviembre de ese año. La hemeroteca nacional de Nicaragua lleva su nombre.

(Extraído del Blog El Wrong Side)]

Manolo Cuadra, bajo el sol del trópico.


En Coconut Island,
cuando el sol se mece en las hamacas de las palmas
Miss Christine Braughtigam,
hija de una isleña negra
y de un viejo pirata de Holanda,
se da un baño de mar en la inmensidad de las aguas...

Su cuerpo alegre y esbelto, como el de un junco ahumado
se irisa en las aguas de plata
entre peces de esmalte y pulpos pequeños.

Envuelta en su maillot de fuego
Christine Braughtigam se sumerge en las aguas
¡y es entonces una brasa que se apaga!

Desde sus frescos observatorios de cocoteros
una mancha de pájaro isleños
lanza su S.O.S. de sorpresa,
porque pudiera una ola traicionera
de blanca gola con jubón celeste verde
llevarse a la perla de canela.
En la isla donde los cocoteros se mueven pausadamente
esmaltando el cielo de pensamientos alegres,
Christine busca la caricia del mar afuera.
¡Quién colmara urgencias de su sangre negra!

Desazón de los rubios y pequeños grumetes
que al maniobrar en las aguas de su vientre
despegaban de aquel muelle negro y celeste,
tristes, tristes, tristes
¡Ay, tristes para siempre!

Fuera del agua ella es como un violinista
sin violín y sin arco ante el público.
Las rocas lloran lágrimas saladas,
se varan las algas en las arenas lisas
y se dicen siento mucho los peces lúbricos.
Fuera del agua Miss Braughtigam es incompleta,
porque su elemento es este solo mar de Coconut Island.

Miss Braughtigam se acuna en las aguas;
duerme a la música maternal de las palmas.

En Coconut Island,
cuando el sol se mece en sus hamacas verdes,
Miss Christine Braughtigam,
hija de una isleña negra
y de un viejo pirata de Holanda,
entra a sus verdes potreros atlánticos
a pastorear su rebaño de pulpos y de peces.

Coconut Island,
donde aburro mi destierro frente al Mar Atlántico
mientras arden dátiles y bananos
y cantan los negros sus canciones esclavas,
indiferentes,
entre los cañaverales vibrantes
y el sordo rumor de las aguas.


Bañistas por André Derain

miércoles, 17 de abril de 2013

LA CABELLERA por Jehan Mayoux

[Hijo de maestros anarquistas, el poeta surrealista francés Jehan Mayoux nació en 1904 en Charente. Tras estudiar letras se dedicó a la enseñanza. En los años 30 militó en el Frente Popular hasta que se negó a ser movilizado al comienzo de la Segunda guerra Mundial y fue enviado por la Francia de Vichy a un campo de prisioneros de Ucrania donde permaneció hasta que terminó la contienda.  Tras ésta se le restableció su antiguo empleo. Fue muy amigo de Benjamin Péret. De inquebrantables convicciones antimilitaristas, Mayoux firmó la Declaración de los 121 contra la guerra de Argelia lo que le costó una nueva suspensión de empleo durante otros 5 años. Participó en las revueltas de mayo del 68, donde manifestó su decepción por el papel jugado por los sindicatos. Murió en 1975.]







El helecho murmura en las esquinas una presencia de regalos
y me conduce hacia el sótano del terciopelo
Como se exprime una esponja entre los dos hombros
Los claros verticales en los que el hombre corre pegado a sí mismo
Sus deseos como cola luminosa
Un árbol los designa
Serpiente
Nunca visible que pasa bajo las hojas las miradas bajo los encuentros matinales
De mujeres empapadas
Sueño desesperado


De Ma tête à couper

Edición original de Ma tête à couper de Mayoux
con ilustraciones de Yves Tanguy

miércoles, 10 de abril de 2013

HUE por Enrique Molina


[Biografía de Enrique Molina aquí]



Donde el Río de los Perfumes mueve sus ligeras llamas bajo la luna
y las mujeres cantan en su boca
y hunden sus rostros de ópalo vivo en sus muslos que reverberan entre címbalos
un antro dormido al esplendor de oscuras dinastías
emperadores de labios inmóviles y grandes testículos de oro
cuya bilis era el relámpago
cuya sombra es piedra labrada jardines y sueño
He ahí
el destello perdido entre las columnas
dioses de máscaras de canela
y caderas lascivas
fantasmas de garras reales
un vértigo de mariposas
entre el templo la fortaleza y la noche
amantes descalzas y vendedores de las orillas
uniendo en sus anillos
las ceremonias de la vida
entretejida urdimbre del hambre y el olvido
en tales torsos cobrizos
en tales almas
graznido de las aves de un mundo caliente
la vieja ciudad sagrada
los monasterios de mármol
construidos sobre cráneos de colibríes
y el río de seda arrastrando mercaderías frutas podridas
lenguajes y juncos de velas negras de cáñamo
pomada de plumas
en los senos que pueblan el mercado en los brazos
impregnados por el sudor de la luz
como la floración animal de un sueño
en un lento espasmo

Y de pronto
la rajadura ciega
ciudad arrasada hasta no quedar ni un bloque de piedra en sus mandíbulas
quemada viva como el bonzo en su súplica atroz
desnudo su flanco incandescente
llaga deforme entre tizones
salen de las raíces desde los arrozales
secretos
esos hijos volcánicos
se aferran
a una indomable arquitectura
y entre el estallido de la sangre barridos de napalm y crimen
apostados sobre tumbas reales
exaltaron su propia muerte con una majestad salvaje
desgarradura y convulsión
de esa rugiente maternidad de pólvora
otra Hue ha nacido
-su doble de piedras impalpables-
muertos latentes en el aire
¡oh criaturas del monzón!
resisten aún
entre las hendiduras violentas del muro
cubiertas de vísceras explosiones y carne vidriosa
tanta vena de sed
tanto verdor de aldeas que latían
vaciado gota a gota por la herida

Hue fantasma
hecha de sombras de cadáveres la obstinada
resistencia sin término
los pequeños hombres elásticos que ardieron en la roca
el guerrillero
con su gran sol centras que lo hace crepitar como el acantilado
el guerrillero
cada vez más hundido en su siniestra ciénaga de plomo
flagelo de adioses vigilia y súplica de mujer sola que se desvanece
en su patíbulo nocturno
cielo desenterrado o lejanía
ni caricia ni lengua devorante
tanta garganta rota entre los restos imperiales

Hue defendida hueso a hueso
Hue triturada Hue mortaja de sol
Hue resistida hasta la última llama
Hue de ojos de felino entre los intersticios del desastre
Hue coagulada ahora en la memoria verdosa
pesadilla en alguna charca tan triste del cielo
gato que llora a gritos sábana venenosa plato donde
cae sangre
en vez de arroz
y el hombre que retorna con cabeza de moscas
y no comprende más ni el vino ni sus manos en la terrible
disección de la noche
Hue de escalpelo
Hue sin labios
Hue silencio de sangre
tantos muertos
han defendido el río la semilla el pubis de flores de la lluvia
la trenza que se entreabre y deja ver los cálidos
demonios de la piel
tanta lumbre de cabaña tan lejos
la huella de sandalias en la arena
la mujer lacia bajo la hoja del banano
llena de espectros
otra Hue ondula entre la niebla
de espejismo
Hue reverbero sobre el casco inflamado del "marine"

(recubierto de slogans formol
y vendas puedes ahora beber la lepra en tu gaseosa
la gangrena)

Hue de estrellas que hierven como una nueva
constelación del cielo del infierno
Hue inviolable
donde el Río de los Perfumes gira lentamente alrededor
de la luna

(de "Monzón Napalm", 1968)



miércoles, 3 de abril de 2013

BÚFALO BILL HA MUERTO por e.e. cummings

[Poeta norteamericano nacido en Cambridge, Massachusetts, en octubre de 1894. Estudió latín y griego en "Latin High School de Cambridge", lenguas que empleó con frecuencia en sus poemas. En 1915  completó el "Bachelor of Arts"  y posteriormente el "Master Degree" en estudios clásicos, ambos por la Universidad de Harvard. Cercano a algunos poetas franceses como Cocteau y Michaux, se caracterizó por un lenguaje singular carente de puntuación clásica, convirtiéndose, con el paso del tiempo, en el aristócrata de New England, el rebelde de Greenwich Village y el gran  satírico de su época. Practicó todas las posibilidades artísticas con una gran capacidad versátil: fue, además de poeta,  dramaturgo, novelista y pintor. Parte de su obra está contenida en "Tulips and Chimneys" 1923;  "Eimi" 1933; "No thanks" 1935 y "Collected Poems" en 1960. Durante su vida  recibió una serie de honores, entre los que se destacan: el Guggenheim Fellowship en 1933 y 1951, el Fellowship of American Academy of Poets en 1950,  el Charles Eliot Norton Professorship at Harvard 1952-1953 y el Bollingen Prize  1957. Falleció en North Conway, New Hampshire, en 1962.

(Extraído de A media voz)]


e.e. cummings, un poeta con mayúsculas



Búfalo Bill 
ha muerto 
                      él cabalgaba 

en un caballo semental color de plata y agua 
y rompía unadostrescuatrocinco palomasdeunsaque 
                                                                                                              Jesús
era un hombre hermoso 
                                               y lo que yo quiero saber es 
cuánto le gusta su muchacho de los ojos azules 
Señor Muerte 

Justamente - 
primavera                                      cuando el mundo es barro- 
exquisito el pequeño 
hombre cojo de los globos 

silba lejano y pequeñito 
y edybil llegan 
corriendo por bolitas y 
a lo pirata   y   es 
primavera 

el raro 
viejo de los globos silba 
lejano y pequeñito 

y betysabel vienen bailando 
en la rayuela y saltando la cuerda y
es primavera 

el 
hombre de las patas de chivo 
el de los globos silba 
lejano 

pequeñito

(Versión de Marcelo Covian)



Óleo de Edward Hopper

jueves, 28 de marzo de 2013

¿ESTÁIS LOCOS? (fragmento) por René Crevel

[Poeta francés nacido en París. Destacado representante del surrealismo, pero al mismo tiempo escéptico ante él, frecuentó la sociedad mundana de la época (Gide, Cocteau, el conde de Beaumont), asumiendo su homosexualidad discretamente. Gran amigo de André Bretón, acérrimo enemigo del género burgués y de la homosexualidad, su afecto duró sin embargo, seguramente porque Bretón admiraba la rebelión impotente de Crevel, la cual no puede solucionarse sino es en la locura o en la muerte. Es autor de las obras en prosa poética, La muerte difícil (1926), Babilonia (1927), El espíritu contra la razón (1928), Estáis locos? (1929) y Los Pies en el Plato (1933). Amigo de Dalí durante los años franceses, escribió en 1933 su célebre ensayo, Dalí o el antioscurantismo (1933). Este texto es una interpretación de la pintura daliniana, un reflejo del ambiente exaltado y revolucionario del momento y revelador de ese instante de surrealismo exacerbado en la obra de Dalí. Crevel se suicidó a los 35 años agotado y asqueado tras los enfrentamientos entre los surrealistas y los organizadores del Congreso de Escritores para la Defensa de la Cultura.

(Extraído de El poder de la palabra)]

René Crevel, surrealista y suicida.


Por un mordisco en pleno cielo, muy grandes se le abrieron los ojos, y hasta el éter se le alargaron las pestañas al hombre. Pero, en los jardinillos la hierba, brizna a brizna, se muere por causa de un diamante helado, y, a pesar de los zapatos, de la ropa interior y del traje, los trozos de carne que parecían mejor protegidos empiezan a cortarse por el frío, como, en otras temporadas con la tentación de las manzanas todavía verdes, se instalan suavemente en el paladar el alga del sabor y las espumas.

Permeable a la manera de niebla, el hombre, al pasar ante la tienda en la que reposan sobre un lecho de hojas, los melocotones más frágiles, envidia, a la vez, el presente y la vida anterior de éstos, ya que todo es siempre sencillo para la fruta y sus árboles. Qué pena que octubre no sea un mes hortelano como la calle de los Párpados Rojos tampoco es viñedo.

Pero ya que el mes, con sus treinta y un brazos, obstinado, deja caer las manos, las hojas, olvidemos el pedregal de hoy a favor de un fértil ayer, hace ya semanas y semanas, cuando, hermano del cerezo cerecero, y del ciruelo ciruelero, surgió desde el sueño de la tierra, febrero fiebrero.

La Ciudad, no había soñado ni había llorado.

La calle, por entonces, no tenía nombre. Al hombre le resbalaba el fuego directamente por los huesos, y unas extrañas lenguas ardientes le lamían la piel, por debajo. Los pies le dolían, estaba claro que los sabañones, tulipanes escarlata no tardarían mucho en reventar, mientras que la frente, los dedos, se ofrecían a la caricia de la nieve. En el escaparate de una relojería, al otro lado del cristal, entre relojes y joyas Fix, sobre una tablilla de terciopelo granate, un despertador de hojalata daba la hora más voluptuosamente contradictoria y, con la misma intensidad, podía ser a la vez amados y temidos el frío de las esquirlas triangulares clavadas en los músculos y aquella lava que le daba a la sangre su medida consumidora. De igual modo que tras la vendimia se canta la embriaguez del último sol y de la última cuba, en la penumbra glacial revoloteó un pelusa de refrán:

Febrero, fiebrero.
Tiempo nuevo. Tiempo nuevo.



Óleo de Jaroslaw Kukowski

martes, 26 de marzo de 2013

CABELLO DORADO por James Joyce

[Poeta y novelista irlandés nacido en Dublin en 1882. Es uno de los más importantes escritores del siglo XX,  y quizás, el gran renovador de las letras de los últimos siglos. Apenas con 18 años  logró su primer éxito literario con el artículo El nuevo drama de Ibsen. Su primer libro, "Música de Cámara" 1907, contiene 36 poemas de amor, escritos bajo la influencia de los poetas líricos ingleses de finales del siglo XIX.  Alcanzó fama internacional con la publicación de Ulises en 1922. Del resto de su obra, que comprende novelas, cuentos, ensayos y teatro, se destacan "Dublineses" en 1914,"Retrato del artista adolescente" en 1916, "Exiliados" en 1918, "Poesía a penique" en 1927, Collected poems" en 1936, y  "Finnegans Wake"  en 1939. Vivió en Paris durante veinte años, y a raíz de la invasión alemana en la II Guerra Mundial, se trasladó a Zurich donde falleció en 1941.

(Extraído de A media voz)]

James Joyce, irlandés errante.


Asómate a la ventana
Cabello dorado,
Te oigo cantar
Una alegre melodía.

Mi libro estaba cerrado,
Ya no leía,
Observando la danza del fuego
en el suelo.

He abandonado mi libro
He abandonado mi habitación
Porque te oí cantar
a través de la penumbra.

Cantando y cantando
Una alegre melodía,
Asómate a la ventana
Cabello Dorado.


De  Chamber  Music
Traducción: Sorrow



El poema de Joyce musicado por Syd Barrett

viernes, 15 de marzo de 2013

ODA A RUBÉN DARÍO por José Coronel Urtecho


[(Granada, Nicaragua, 1906 - Los Chiles, Costa Rica, 1994) Poeta, narrador y ensayista nicaragüense que, junto con Ernesto Cardenal, fue el principal animador de la poesía contemporánea en su país, por la influencia que tuvo su verso coloquial y como introductor de los movimientos de vanguardia.

José Coronel Urtecho fue, además, traductor de poesía francesa y norteamericana, hombre de teatro, conferenciante, historiador, ministro de estado y diplomático del gobierno de Nicaragua ante España y Estados Unidos. Se le considera uno de los protagonistas del movimiento de vanguardia que a partir de 1927 rompió con el pasado dariano y modernista, e introdujo en Centroamérica los ismos europeos de la posguerra: el letrismo, el neopopularismo, el surrealismo, el creacionismo, el neobjetivismo, el futurismo...

Se da precisamente el año 1927 como fecha de inicio del movimiento de vanguardia porque fue entonces cuando Urtecho publicó su famosa "Oda a Rubén Darío" en el Diario Nicaragüense de la ciudad de Granada, poema que revisaba no a Rubén Darío sino a su secuela, el llamado "rubendarismo": un tipo de poesía decorativa y preciosista que contó con innumerables epígonos en todo el ámbito de la lengua española.

Desde entonces hasta su muerte, y junto a autores como Pablo Antonio Cuadra y otros de su generación, fue el maestro, el iniciador de casi todas las vocaciones literarias importantes y el centro, en tanto que ideólogo, de casi toda la acción cultural y política de Nicaragua; entre sus discípulos sobresale el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal, una de las grandes voces de la lírica centroamericana del siglo XX.

La poesía de José Coronel Urtecho está reunida en Pol-la danánta, katánta, paránta (1970). Bajo este título en griego, procedente de un verso de Homero, se incluyen composiciones escritas desde los años 30 hasta 1963. En 1980 publicó Paneles del Infierno, poemario que exalta la revolución sandinista. Escribió también novelas (Narciso, 1938; La muerte del hombre símbolo, 1939), obras de teatro (Chinfonía burguesa, 1957) y ensayos.

(Extraído de Biografías y vidas)]




El "Coronel" de la vanguardia
poética nicaragüense


"¿Ella? No la anuncian. No llega aún."
Rubén Darío. Heraldos.
            I

                  (Acompañamiento de papel de lija)

Burlé tu león de cemento al cabo.
Tú sabes que mi llanto fue de lágrimas,
i no de perlas. Te amo.
Soy el asesino de tus retratos.
Por vez primera comimos naranjas.
Il n’y a pas de chocolat —dijo tu ángel de la guarda.

Ahora podías perfectamente
mostrarme tu vida por la ventana
como unos cuadros que nadie ha pintado.
Tu vestido de emperador, que cuelga
de la pared, bordado de palabras,
cuánto más pequeño que ese pajama
con que duermes ahora,
que eres tan sólo un alma.

Yo te besé las manos.
"Stella —tú hablabas contigo mismo—
llegó por fin después de la parada",
i no recuerdo qué dijiste luego.
Sé que reímos de ello.

    (Por fin te dije: "Maestro, quisiera
ver el fauno".
                        Mas tú: "Vete a un convento").

Hablamos de Zorrilla. Tu dijiste:
"Mi padre" i hablamos de los amigos.
"Et le reste est literature" de nuevo
tu ángel impertinente.
Tú te exaltaste mucho.
"Literatura todo —el resto es esto".
Entonces comprendimos la tragedia.
Es como el agua cuando
inunda un campo, un pueblo
sin alboroto i se entra
por las puertas i llena los salones
de los palacios —en busca de un cauce,
del mar, nadie sabe.

Tú que dijiste tantas veces "Ecce 
Homo" frente al espejo
i no sabías cuál de los dos era 
el verdadero, si acaso era alguno.
(¿Te entraban deseos de hacer pedazos
el cristal?) Nada de esto
(mármol bajo el azul) en tus jardínes
—donde antes de morir rezaste al cabo—
donde yo me paseo con mi novia
i soy irrespetuoso con los cisnes.

            II

                  (Acompañamiento de tambores)

He tenido una reyerta
con el Ladrón de tus Corbatas
(yo mismo cuando iba a la escuela),
el cual me ha roto tus ritmos
a puñetazos en las orejas...

Libertador, te llamaría,
si esto no fuera una insolencia
contra tus manos provenzales
(i el Cancionero de Baena)
en el "Clavicordio de la Abuela"
—tus manos, que beso de nuevo,
Maestro.

En nuestra casa nos reuníamos
para verte partir en globo
i tú partías en una galera
—después descubrimos que la luna
era una bicicleta—
y regresabas a la gran fiesta
de la apertura de tu maleta.
La Abuela se enfurecía
de tus sinfonías parisienses,
i los chicuelos nos comíamos
tus peras de cera.

(Oh tus sabrosas frutas de cera)

Tú comprendes.
Tú que estuviste en el Louvre,
entre los mármoles de Grecia,
y ejecutaste una marcha
a la Victoria de Samotracia,
tú comprendes por qué te hablo
como una máquina fotográfica
en la plaza de la Independencia
de las Cosmópolis de América,
donde enseñaste a criar Centauros
a los ganaderos de las Pampas.

Porque, buscándome en vano
entre tus cortinajes de ensueño,
he terminado por llamarte
"Maestro, maestro",
donde tu música suntuosa
es la armonía de tu silencio...
(¿Por qué has huído, maestro?)
(Hay unas gotas de sangre
en tus tapices).

                            Comprendo.
Perdón. Nada ha sido.
Vuelvo a la cuerda de mi contento.
¿Rubén? Sí. Rubén fue un mármol
griego. (¿No es esto?)

"All’s right with the world", nos dijo
con su prosaísmo soberbio
nuestro querido sir Roberto
Browning. Y es cierto.

            FINAL

                  (Con pito)

En fin, Rubén,
paisano inevitable, te saludo
con mi bombín,
que se comieron los ratones en
mil novecientos veinte i cin-
co. Amén.



Collage de Jean Arp