En su adolescencia, Isabel Meyrelles (1929) conoció en Lisboa a los poetas Mário Cesariny (1923-2006) y Cruzeiro Seixas (1920), y fue testigo de dos momentos cruciales del surrealismo en Portugal: primero, el Grupo Surrealista Portugués, que pronto se disolvió y fue reemplazado por otro grupo, los surrealistas. El clima político en Portugal la llevó finalmente a trasladarse a París, donde reside actualmente. De una reveladora entrevista que concedió al poeta y editor António Cândido Franco, publicada en 2014 en la revista A Ideia, que él dirigía, extraigo algunos pasajes: «El surrealismo era para otros, pero yo sentía curiosidad por todo y el surrealismo me fascinó de inmediato. Esa misma curiosidad me llevó a conocer a gente de todos los ámbitos de la vida en las artes y la literatura. ¡Durante el año y medio que pasé en Lisboa, viví diez vidas! [...] En París, conocí a Tristan Tzara por casualidad, y mi lado anarquista se alegró de conocerlo». Me contaron toda la época dadaísta, y esto despertó mi interés por el surrealismo, que había permanecido latente en mí. Supongo que buscaba un hada que me despertara, y esa hada fue Tristan Tzara. [...] Más tarde conocí a Sarane Alexandrian y al grupo de surrealistas que frecuentaba. Era un grupo muy del siglo XXI, cada uno haciendo lo que le placía, como yo. Poemas y esculturas se entrelazan en el torbellino creativo de Isabel Meyrelles, siempre guiado por un humor fascinante y lúcido. Al publicar en Brasil un volumen de su poesía y esculturas, *Palavras noturnas & outros poemas* (2006), concluyo el prólogo que le escribí así: Hay sutilezas en ambos idiomas, que parecen más perceptibles cuando los conocemos por igual. La comparación revela una subversión de las equivalencias, sí, pero esos aspectos ya mencionados —el refinamiento del humor y la intensidad lírica— expresan tal intimidad que sin duda deleitará a cualquiera que se enfrente a los dos idiomas, sin olvidar jamás el agudo recordatorio de uno de sus poemas: Presta atención al paso, / un buen pasajero / es un pasajero muerto. En conversación con Nicolau Saião, comenta amablemente: Cruzeiro Seixas e Isabel Meyrelles, dos de los primeros exponentes del surrealismo entre nosotros y afortunadamente aún vivos, son dos figuras fundamentales y presentes en él. Yo situaría, así y aquí, su claridad como en un espejo policromado y encantado: por un lado, la magnífica pintura de uno; por otro, la evocadora, ática y riquísima poesía de esta conmovedora autora que forma y da imagen, a su manera, al universo de creación sumamente original que es el del pintor, quien siempre supo explorar el mito de una forma muy personal, sumamente legítima y totalmente sana.
Extraído de Revista Acróbata]
Para Robert Desnos
ronroneó la hormiga de dieciocho metros de largo
acercándose sigilosamente al León de Belfort
pero hizo caso omiso,
no solo era de bronce,
sino también cartesiano,
y se dijo a sí mismo que una hormiga de dieciocho metros de largo
no existe, no existe…
En lo cual estaba completamente equivocado,
el poeta la creó,
por lo tanto, existe. Q.E.D.
¿Has estado últimamente en la Place Denfer-Rochereau?







