Es mediodía y el vendedor de estrellas fugaces pregona a los cuatro vientos el otoño
de nuestros párpados
Los pájaros se extravían por las costuras del cielo
Deshilachados vuelan hacia un paraíso inexistente
Un viandante anuncia el apocalipsis
Subido a una boca de riego
No huyáis y confiad en el gurú de cola de cocodrilo
Alimentaos con sus patrañas
Es mejor así evitaréis el eclipse de vuestros cuerpos embalsamados con tinta de tabloide
Cenáculos de ratas leen entrelíneas a Adam Smith
Bajo la luz sifilítica de lamparillas de suntuosos lobbies
Calculan la extensión de sus planes de supresión de todas las utopías
Y cuadriculan los vuelos de las golondrinas
Las páginas de sucesos de los diarios vespertinos vociferan
Con las manos chorreantes de sangre
Luchan pobres contra pobres en un ring como una caja de cerillas
Miríadas de cucarachas aplauden
Mecánicamente
Cerrado por vacaciones
El túnel ya no muestra luz al final de unos pasos de baile
Allí el vendedor de sogas hace su agosto
Hay corbatas de alambre de espino para toda edad y condición
Más ofertas en el interior de la celda de castigo
Las vacas sangradas pastan en prados multicolor
Bajo la cacofonía de la metralla suburbana
Donde los tranvías impactan en la diana del sol poniente
Alguien recita del biblia del caos
El mundo se cubrirá de zarzas fosforescentes
Y los escarabajos peloteros coparán las tribunas de los parlamentos
Mientras el mar bailará entre las lápidas de los cementerios
Como un forajido buscado en cinco países
Hasta morir de frío
Los traficantes del marfil de los sueños se disputan cuatro esquinas
De un cielo en construcción
De las fuentes manan alas de ángeles dopados
Contra todo pronóstico la voz del poeta se alza
En medio del paroxismo que precede al descarrilamiento de los planetas
By Sorrow
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.